El uso del móvil forma parte del día a día de los estudiantes. Esta herramienta tienen muchas ventajas, ya que permiten acceder rápidamente a información, contenidos educativos y plataformas que ayudan a entender mejor lo que se estudia. Sin embargo, un uso excesivo también puede perjudicar el rendimiento académico.
Uno de los principales problemas es la distracción. Las redes sociales, los videojuegos y otras aplicaciones hacen que se pierda tiempo que podría dedicarse al estudio. Además, hacer varias cosas a la vez mientras se estudia (por ejemplo, mirar el móvil y hacer tareas) reduce la concentración y dificulta aprender de forma profunda. También es importante el efecto en el sueño: usar pantallas antes de dormir puede hacer que se descanse peor, lo que provoca cansancio y menor rendimiento en clase.
Por otro lado, usar dispositivos durante mucho tiempo puede causar cansancio en la vista, dolores de cabeza y dificultad para mantener la atención. También puede afectar a la memoria, ya que algunas personas dependen demasiado de la tecnología en lugar de desarrollar sus propias técnicas de estudio. Aun así, si se utilizan de forma responsable, las pantallas pueden ser muy útiles para aprender gracias a sus recursos interactivos y dinámicos.
Para saber más sobre este tema os recomendamos leer el artículo de López-Agudo y Marcenaro-Gutiérrez (2020).